lunes

Lunes, dieciséis de marzo

Hoy, marcó a dos personas en lo profundo de sus corazones y yo fui testigo de la caida de una de ellas. Realmente, este asunto me debería dar lo mismo, como es habitual en mi, pero.. no puedo evitar sentirme mal y haber querido en un momento derramar unas lágrimas extrañas junto a ella. La vi mal, pero sonreia, su sonrisa permanecía y eso me parecía bueno. Por lo menos ella tenía claro en su mente, sabía que había obrado bien y que en un futuro cercano esta decisión habría sido la ideal, perfecta.. O quizá no. Pero lo más probable era que sí.

Con la cara roja y las mejillas empapadas entró a la sala corriendo. Su pelo liso se movía al compás de sus pies acelerados, tratando de esconder el rostro. Esto no ocurría normalmente, ella era una joven dura, que pocas veces mostraba su debilidad y congoja llorando e hipando publicamente, siempre en un rincón o lejos de la vista de intrusos. Todas las que me rodeaban seguían conversando, pero en un momento de pausa en el tema, se dieron cuenta de lo inusual en su rostro, de los cercanos que la abrazaban consolándola y diciéndole algunas palabras al oido.. Susurrándole felicidad.
Su pena era tan contagiosa y en las mentes de los presentes (lo más intuitivos) se iba figurando la historia que la había hecho sufrir: Un corazón roto, así de simple. ¡Pero tan complejo! ¿Cómo cierras una herida tan profunda, ese agujero que te deja el desamor? No hay hilo tan resistente para coser y que aguante las penas que se desbordan del pecho. Piensas que puedes morir, te afirmas, rezas, te persignas, haces todo lo humana e inumanamente posible para mantenerte a flote en ese mar salino de amargura, pero quedas en un trance despiadado por toda el agua tragada que se acumula en tus pulmones.. El amor ya no te hace bien y tu garganta arde por dentro a carne viva por la salmuera que debiste soportar mientras casi te ahogaste. Casi.
Porque al final siempre ves la luz, logras someter a la melancolía de las imágenes pasadas, de tus flashback's dolorosos..
-¿Qué te pasó? - Pregunté.
-Te lo escribo, que si lo hablo me voy a poner a llorar.
Me tiró un papel de repente. Cuando enfoqué la vista, me dí cuenta de que estaba en lo correcto, mis sospechas habían sido comprobadas con sus propias palabras y su dibujo de un corazón partido en dos en el mesaje.. Ella no tenía idea de cuanto la comprendía, de cuanto podía meterme en su personaje si es que todo fuese una puesta en escena y yo debiera personificarla. No le dije nada, sólo la abracé. Así ella volvió a su puesto, yo al mío y continuó el día, rompiendose más corazones a medida que los suspiros pasaban...

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