El otro día soñé contigo. Nos encontrabamos después de largos meses de añoranza.. ¿Y qué hago yo? Me tiro a tus brazos, como idiota perdida en tu mirada.. me respondes, juntos somos uno y no quiero que te vayas más, nunca más.. no quiero pasar más tiempo sin tu compañía, sin tus abrazos, sin tu olor.. ¡Me estoy muriendo de a poco por no saber que sientes de verdad por mi!
Supongo que no sientes nada por mi.. Creamos otros lazos durante todos estos años, y yo, tu amiga, estoy confundiendo las cosas por un simple "te amo".. ¿Son tan fuertes tus palabras? ¿soy tan tonta, que caigo rendida ante cualquiera que diga "te quiero, te adoro"?
La verdad, es que esta confusión la he tenido hace mucho tiempo, desde que eramos más pequeños.. siempre busqué tus brazos, te busqué a ti..
Necesito verte, quiero saber si esto es sólo mi imaginación, quiero saber si de verdad me amas como dices, porque yo, yo si te amo..
Ya me estoy confesando, no tengo idea de lo que siento, me tienes trastornada y sólo me queda un poco de cordura, la suficiente como para decidir y deducir que es lo que te pasa cuando nos veamos pronto..
Estoy sufriendo, cuando hablo contigo quisiera decirte "escúchame, yo te amo y quiero estar contigo siempre" pero me aguanto, me resisto, te recuerdo que te quiero como una estrategia para que me digas algo y tratar de dejarte en jaque, pero me pillas y me dices lo que yo anhelo escuchar de tus labios, con tu voz y discutimos quien entrega más cariño al otro.. de verdad esto es una tontería.. y todos me molestan contigo, no me hace feliz y quiero terminar ya con la incertidumbre.. Nada volverá a ser igual.. nunca en la vida.. y lo tengo claro, pero ojalá que sigamos siendo amigos..
viernes
martes
Carta a mi desconocido.
Querido desconocido:
Tengo risa. Una risa alegre, llena de vida, feliz, casi infantil. He sido estúpida en los últimos días, me amargué por nada, nada realmente importante y cosas totalmente superfluas, irrelevantes. Mi primera carta era una despedida a alguien que fue y era, existía. Me culpé a mi misma, dije que todo era una falta mia y que yo era responsable, pero después de escuchar, ver y oír expectante a mi alrededor, comprendí que las cosas no eran tan así. Morir no era la respuesta, y no lo digo por mi propio deceso.
Pero acerté desconocido, quería derrumbarme en el piso, que me tragara el océano, la tierra, el universo. Al principio, dejar que mis sentimientos idiotas se descontrolaran y hacer el ridículo era una buena opción. Tenía una razón para huir, pero no era una razón poderosa, para nada. Tan sólo un grano de arena en todo mi desierto. MI desierto, bañado por un sol enorme, con historias escritas en sus rincones y bajo las dunas infinitas. Recapacité. Que mi orgullo se cayera a pedazos era horrible, le daría en el gusto si me dejaba conquistar por un lado oculto en mis entrañas, un lado sentimentalista. Luego, la indiferencia se convirtió en otra posibilidad y la calma apaciguó el ambiente.
Es verdad lo que dicen desconocido, el tiempo verdaderamente curó las heridas. Pero yo no borraría las cicatrices de lo acontecido, soy humana y debo errar en algún minuto, al tropezar hay que saber levantarse. Agradezco el día en el que propuse aquella despedida y agradezco también eternamente a mi mente por elaborarla. No extraño ni añoro días de antaño, días inútiles, en los que me la pasaba malgastando oxígeno, saliva y tiempo. Estoy siento honesta, cosa que desgraciadamente, no era hace unos meses porque deliberadamente mentía, engañaba y arrancaba como prófuga, fugitiva en mi propio reino, siendo yo la princesa, una princesita malcriada y privilegiada, que teniéndolo todo, buscaba una historia con un final feliz. Como un deseo momentáneo de expiación, confieso desconocido, que no sufrí, no me queda el papel de mártir y menos en silencio. Lo que sentí realmente era irritación y todo este rollo minúsculo me exasperaba y era un dolor de cabeza más, literalmente. En mi mente, vaga el recuerdo de un viernes primaveral. Tomé pésimas decisiones ese día y tuve una noche fatal, realmente mi cuerpo sabía que algo estaba al reverso, pero mi mente no lo distinguía. Estuve horas en una camilla, tendida, presa del pánico, con los ojos llorosos, los iris verdes por la luz de la habitación. La fatiga en mi rostro era evidente y la piel con cardenales aún más, fue delito de las agujas. No culpo a nadie de esto, no pueden hacer nada y yo tampoco, sólo que la situación en la que me encontraba era delicada.. era pequeña, simple y débil en comparación con el mundo y mi mal. ¡Supéralo ya!
Todo fue una pequeña puesta en escena en mi obra y este personaje ficticio se ha fugado, no tiene un rol protagonista, nunca lo tuvo y no lo tendrá. Mirando por la ventana, sendentaria, no hay rastro de nubes blancas corriendo por los aires. El viento sopla: eleva las cortinas, revolotea por mi cabello y refresca mi mente. Apuntando a mis sentimientos con un revólver apático, los obligué a ser fríos. ¡Arriba los brazos, soy la indiferencia! Las amenazas funcionan en algunos casos y mi medida drástica daba frutos. Nada fue como esperaba, me encanta esa sensación. ¿Sabías desconocido, que la vida es una caja de sorpresas y para descubrir los secretos hay que vivirla simplemente?
Me quité la venda, abrí los ojos y ahora, todo está nítido, las aguas turbias ya se fueron. Finalmente, puedo ver el lecho del río.Así con la vida, desconocido.. Ya sabes, no espero tu respuesta, como siempre. Gracias por leer, de verdad, si te conociera diría que eres un ser confiable. Y gracias también por el mensaje que dejaste en mi cuaderno unos meses atrás, aún lo tengo(fer).
Un beso y un abrazo..
Tengo risa. Una risa alegre, llena de vida, feliz, casi infantil. He sido estúpida en los últimos días, me amargué por nada, nada realmente importante y cosas totalmente superfluas, irrelevantes. Mi primera carta era una despedida a alguien que fue y era, existía. Me culpé a mi misma, dije que todo era una falta mia y que yo era responsable, pero después de escuchar, ver y oír expectante a mi alrededor, comprendí que las cosas no eran tan así. Morir no era la respuesta, y no lo digo por mi propio deceso.
Pero acerté desconocido, quería derrumbarme en el piso, que me tragara el océano, la tierra, el universo. Al principio, dejar que mis sentimientos idiotas se descontrolaran y hacer el ridículo era una buena opción. Tenía una razón para huir, pero no era una razón poderosa, para nada. Tan sólo un grano de arena en todo mi desierto. MI desierto, bañado por un sol enorme, con historias escritas en sus rincones y bajo las dunas infinitas. Recapacité. Que mi orgullo se cayera a pedazos era horrible, le daría en el gusto si me dejaba conquistar por un lado oculto en mis entrañas, un lado sentimentalista. Luego, la indiferencia se convirtió en otra posibilidad y la calma apaciguó el ambiente.
Es verdad lo que dicen desconocido, el tiempo verdaderamente curó las heridas. Pero yo no borraría las cicatrices de lo acontecido, soy humana y debo errar en algún minuto, al tropezar hay que saber levantarse. Agradezco el día en el que propuse aquella despedida y agradezco también eternamente a mi mente por elaborarla. No extraño ni añoro días de antaño, días inútiles, en los que me la pasaba malgastando oxígeno, saliva y tiempo. Estoy siento honesta, cosa que desgraciadamente, no era hace unos meses porque deliberadamente mentía, engañaba y arrancaba como prófuga, fugitiva en mi propio reino, siendo yo la princesa, una princesita malcriada y privilegiada, que teniéndolo todo, buscaba una historia con un final feliz. Como un deseo momentáneo de expiación, confieso desconocido, que no sufrí, no me queda el papel de mártir y menos en silencio. Lo que sentí realmente era irritación y todo este rollo minúsculo me exasperaba y era un dolor de cabeza más, literalmente. En mi mente, vaga el recuerdo de un viernes primaveral. Tomé pésimas decisiones ese día y tuve una noche fatal, realmente mi cuerpo sabía que algo estaba al reverso, pero mi mente no lo distinguía. Estuve horas en una camilla, tendida, presa del pánico, con los ojos llorosos, los iris verdes por la luz de la habitación. La fatiga en mi rostro era evidente y la piel con cardenales aún más, fue delito de las agujas. No culpo a nadie de esto, no pueden hacer nada y yo tampoco, sólo que la situación en la que me encontraba era delicada.. era pequeña, simple y débil en comparación con el mundo y mi mal. ¡Supéralo ya!
Todo fue una pequeña puesta en escena en mi obra y este personaje ficticio se ha fugado, no tiene un rol protagonista, nunca lo tuvo y no lo tendrá. Mirando por la ventana, sendentaria, no hay rastro de nubes blancas corriendo por los aires. El viento sopla: eleva las cortinas, revolotea por mi cabello y refresca mi mente. Apuntando a mis sentimientos con un revólver apático, los obligué a ser fríos. ¡Arriba los brazos, soy la indiferencia! Las amenazas funcionan en algunos casos y mi medida drástica daba frutos. Nada fue como esperaba, me encanta esa sensación. ¿Sabías desconocido, que la vida es una caja de sorpresas y para descubrir los secretos hay que vivirla simplemente?
Me quité la venda, abrí los ojos y ahora, todo está nítido, las aguas turbias ya se fueron. Finalmente, puedo ver el lecho del río.Así con la vida, desconocido.. Ya sabes, no espero tu respuesta, como siempre. Gracias por leer, de verdad, si te conociera diría que eres un ser confiable. Y gracias también por el mensaje que dejaste en mi cuaderno unos meses atrás, aún lo tengo(fer).
Un beso y un abrazo..
Sentido
Estaba mirando por la ventana. Mirando como el tiempo y viento pasaban. Sendentaria. Si me hubiese podido desdoblar, me habría pateado, por inútil. Pero no valía la pena gastar mis energías en esos pensamientos, no. Ninguna cosa a estas altura tenía sentido y ya nada valía la pena ¿o si?.¿A qué hora decidí que la vida, no mi vida, no importaba más? Eran más de las dos de la madrugada y yo aún no podía caer en ese dulce y ansiado estado de coma temporal. Afuera corría una brisa fresca primaveral, llena de pelusitas molestas que dan alergia. Me picaba el cuerpo, tenía lleno de ronchas, obra de los zancudos que hacían su desagradable aparición en esta época. Mis piernas, mi espalda, mi abdomen, todo cubierto de manchitas rojas, que se veian bastante feas y eran complicadas de ocultar. Aún así, las tenía las descubierto, aunque el mundo se quedara mirándome, como si fuera yo el zancudo. Me aburrí de contemplar la vida pasar, tomé la bicicleta y fui a dar una vuelta. Me dio lo mismo que fueran las tantas de la madrugada y que no eran horas para que una joven diera un paseo, que podía terminar en tragedia, sabiendo como es nuestra intranquila ciudad a esas horas. Cerca de mi casa, o lo que puedo considerar una especie de casa, había un camino de tierra. Me adentré haciendo caso omiso a la poca iluminación y a los eventos en el sendero. Seguí hasta donde mis músculos no dieron más y pronto me di cuenta de que me había alejado más de lo planeado. Aunque nunca había planeado nada. Parecía haber encontrado un pedacito de campo silvestre, en medio de una selva de cemento, lleno de feroces autos y salvajes animales llamados humanos. Era mi campo. Seguí avanzando y a medida que lo hacía, me sentía más libre, en todo sentido. Me sentía libre de él, de mi mundo, de mis problemas, de mis supuestos problemas, de todo y francamente, fue un alivio no recordar nada. Al pisar esa tierra, era como si me borraran la memoria y todo mi pasado hubiese sido eliminado completamente. No logré saber mi nombre y me inventé uno para este nuevo país que había descubierto, por si encontraba algún alma desconocida y quería presentarme: Me llamaría Georgina, cada vez que lo visitara y fuera turista de su bálsamo para el alma atormentada, el olvido. ¡Qué bello es recordar, pero aun más hermoso es no hacerlo! Dichosos son aquellos que pierden sus pensamientos, allá, por donde el diablo perdió el poncho. Subitamente, caí al barro. Todo mi sueño se arruinó y yo estaba roja de cólera. No me veia, pero sentía la sangre hirviendo, y llegué a pensar que las venas de mi cabeza se iban a reventar. Desperté. No había nadie a mi lado, pero aun así lancé una mirada envenenada al aire, al vacio oscuro de la noche. Lo culpé de mi caida en sueños y a mi caida de haberme despertado de mi libertad. Y yo odié también mi libertad, cuando caí en cuenta de que no la poseia más. La verdad, nada tenía sentido, ¡Pero hace cuánto que lo habiamos perdido!Me sentía humillada y herida. No por mi caida a la tierra y no en el aspecto físico, era simplemente el hecho de que no tenía una mano amiga que me ayudara y me apoyara en ese instante. Me sentía tan sola en medio de mi sueño.. Y no podía inventarme un aliado, porque todo sería ficticio y yo pasaría viviendo en mentiras. El golpe me había traido a la realidad, y confundida, había abandonado el trance. Nunca había salido y nunca dejé mi pieza. Sólo había sido una jugada de mi mente delirante. Pero todo era tan cierto, tan tangible.. El viento en mi cara, el susurro del mismo en las hojas de los álamos y un aullido de perros lejanos. Muy lejanos.- No te preocupes - dijo una voz que brotaba cálida y protectora de algún lugar en la oscuridad.
lunes
Veintidós de diciembre
La calle era amplia. Era tibia y cálida por el sol de la tarde. De verdad podía sentir la energía de los rayos impregnados en el asfalto subiendo por mis pies, atravesando mis zapatillas.Pasé como si no fuera humana, una extraña entre familias que disfrutaban de una brisa seminocturna por las veredas de mi calle. Cuando llegué a la plaza, me habría tendido en el pasto. Esa era una alternativa. Pero cuando me acercaba más y más, cambié la dirección y me senté en el columpio más nuevo, hecho de madera, que a pesar de tener tan sólo unos pocos años, tenía la pintura descascarada.. Quizás culpa de todos los niños que se suben al juego, tratando de alcanzar una estrella perdida en lo alto del cielo urbano, un cielo liso y de color uniforme por las noches.Quise describir todo lo que veía, pero no pude. Tan sólo unas palabras volátiles acudieron a mi mente: "Las ventanas con marcos negros, lisos y plásticos, imitación de fierro.. las cortinas claras y suaves tras el, ligeras en su vuelo.. luces del árbol de pascua que titilan rabiosas y festivas más atrás del marco y más allá de la tela."Me paré. Otra vez surgió la opción de dejarme caer en un océano de hierba. No quise. Pero desde pequeña he amado caminar descalza y sentir, palpar con mis pies el terreno por el que voy, buscando grietas imperceptibles y alguno que otro guijarro agudo que pueda herir. Mi textura favorita siempre fue y ha sido el pasto, cuando está recién regado, frío.. Pero no tenía ánimo de.. No quería permitir que los sentidos se desbocaran otra vez..
martes
Regalos, familia, cenas, luces.. Palabras que en esta época revolotean en la mente mundana y común, del pueblo, como mariposas de un tono rojizo y medio verdoso, que tiñen el cielo con los más exquisitos aromas a pan de pascua y árboles recién sacados del closet, que terminan por aburrir. Siento que vivo en un "Whoville" más santiaguino y más snob, rodeada de la masa navideña, alegre, feliz en su ignorancia. Odio el fin de año, porque me pone de mal humor tanta humanidad vagando con paquetes a medio envolver por las calles, los autos y los tacos con sus efectos nocivos, porque todos, sin excepción nos hacemos promesas que rara vez cumplimos, pero principalmente, porque nadie sabe qué es exactamente lo que está celebrando ¿un culto al diablo?¿A un dios desconocido?¿El nacimiento de "nuestro" savador: Jesús?.. pero igual salen a celebrar. ¿Y qué pasa si yo no creo? Trato de buscar el sentido a estas festividades, porque nadie entiende y yo quiero respuestas.Un año más que se va. Eso no me hace querer hacer una fiesta y menos querer hacer idioteces, como ingerir doce uvas sincrónicamente con el resto del país o salir a hacer el ridículo con una maleta por mi cuadra, al contrario, quiero vestirme de luto y llorar un año más en mi vida, un año más en el que no hice nada por mejorar o en el que traté, pero no me resultó. Pero lo bueno y por lo que estoy bastante agradecida, es que el año viejo muere con todas las desiluciones, partimos de cero, y llega otro para malgastar, por siempre y para siempre, hasta el fin de los días, amén..
P.D: No intento aguarles la fiesta, o parecerme a Ebenezer Scrooge más joven o a un Grinch menos verde, tan sólo quiero mostrarles mi punto de vista. ¡FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO!, a los que sí creen y están seguros de saber lo que están conmemorando en esta temporada del año.
P.D2: Aún así, me agradan algunos adornos del árbol, pero nada con motivo religioso y pascuero..
P.D: No intento aguarles la fiesta, o parecerme a Ebenezer Scrooge más joven o a un Grinch menos verde, tan sólo quiero mostrarles mi punto de vista. ¡FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO!, a los que sí creen y están seguros de saber lo que están conmemorando en esta temporada del año.
P.D2: Aún así, me agradan algunos adornos del árbol, pero nada con motivo religioso y pascuero..
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)