Me siento.. ¿Debería sentir algo? Odio, quizás. O pánico, eso sería lo más apropiado. Pánico a que alguien te confie su corazón, que te diga que te ama.. Que el viento a cada instante susurre en su oido tu nombre, pero que tú en el tuyo sientas sólo viento agitado, una tormenta que se aproxima. He llegado a un punto de mi corta existencia, en el que me pregunto si realmente vale la pena armar tanto escándalo por un sentimiento, por unas simples palabras, por un simple poema.. una canción de amor, un dulce compartido, un beso en la punta de la nariz..
Quizás estoy sobreactuando, quizás soy muy joven.. Después de todo, ¿qué se yo qué es amar?
Me siento.. No podría encontrar una palabra que definiese este momento. No hay concepto lo suficientemente adecuado para precisar lo mal que me he portado, lo mal que he obrado, los errores que no he corregido.. Se supone que ya caí una vez y que no debía tropezar con la misma piedra. Me siento como una verdadera heroinómana, que vuelve una y otra vez a su adicción. Que se rehabilita y cae, no puede estar sin su droga, que se inyecta directo al alma sin control.. Aunque el viento siga soplando y traiga nuevos aires..
Quizás estoy en un sueño, quizás es sólo una mala noche.. después de todo, ¿quién me asegura que esto no es el invento de la imaginación de algún desconocido?
En mis pálidas mejillas ya no hay rubor, ni margaritas. No más canciones, no más risitas.. Y ya no hay brisa, al igual que en el preludio a la tempestad.. Ahora que las nubes están sobre mi cabeza, me doy cuenta de que va a llover..
martes
lunes
Lunes, dieciséis de marzo
Hoy, marcó a dos personas en lo profundo de sus corazones y yo fui testigo de la caida de una de ellas. Realmente, este asunto me debería dar lo mismo, como es habitual en mi, pero.. no puedo evitar sentirme mal y haber querido en un momento derramar unas lágrimas extrañas junto a ella. La vi mal, pero sonreia, su sonrisa permanecía y eso me parecía bueno. Por lo menos ella tenía claro en su mente, sabía que había obrado bien y que en un futuro cercano esta decisión habría sido la ideal, perfecta.. O quizá no. Pero lo más probable era que sí.
Con la cara roja y las mejillas empapadas entró a la sala corriendo. Su pelo liso se movía al compás de sus pies acelerados, tratando de esconder el rostro. Esto no ocurría normalmente, ella era una joven dura, que pocas veces mostraba su debilidad y congoja llorando e hipando publicamente, siempre en un rincón o lejos de la vista de intrusos. Todas las que me rodeaban seguían conversando, pero en un momento de pausa en el tema, se dieron cuenta de lo inusual en su rostro, de los cercanos que la abrazaban consolándola y diciéndole algunas palabras al oido.. Susurrándole felicidad.
Su pena era tan contagiosa y en las mentes de los presentes (lo más intuitivos) se iba figurando la historia que la había hecho sufrir: Un corazón roto, así de simple. ¡Pero tan complejo! ¿Cómo cierras una herida tan profunda, ese agujero que te deja el desamor? No hay hilo tan resistente para coser y que aguante las penas que se desbordan del pecho. Piensas que puedes morir, te afirmas, rezas, te persignas, haces todo lo humana e inumanamente posible para mantenerte a flote en ese mar salino de amargura, pero quedas en un trance despiadado por toda el agua tragada que se acumula en tus pulmones.. El amor ya no te hace bien y tu garganta arde por dentro a carne viva por la salmuera que debiste soportar mientras casi te ahogaste. Casi.
Porque al final siempre ves la luz, logras someter a la melancolía de las imágenes pasadas, de tus flashback's dolorosos..
-¿Qué te pasó? - Pregunté.
-Te lo escribo, que si lo hablo me voy a poner a llorar.
Me tiró un papel de repente. Cuando enfoqué la vista, me dí cuenta de que estaba en lo correcto, mis sospechas habían sido comprobadas con sus propias palabras y su dibujo de un corazón partido en dos en el mesaje.. Ella no tenía idea de cuanto la comprendía, de cuanto podía meterme en su personaje si es que todo fuese una puesta en escena y yo debiera personificarla. No le dije nada, sólo la abracé. Así ella volvió a su puesto, yo al mío y continuó el día, rompiendose más corazones a medida que los suspiros pasaban...
Con la cara roja y las mejillas empapadas entró a la sala corriendo. Su pelo liso se movía al compás de sus pies acelerados, tratando de esconder el rostro. Esto no ocurría normalmente, ella era una joven dura, que pocas veces mostraba su debilidad y congoja llorando e hipando publicamente, siempre en un rincón o lejos de la vista de intrusos. Todas las que me rodeaban seguían conversando, pero en un momento de pausa en el tema, se dieron cuenta de lo inusual en su rostro, de los cercanos que la abrazaban consolándola y diciéndole algunas palabras al oido.. Susurrándole felicidad.
Su pena era tan contagiosa y en las mentes de los presentes (lo más intuitivos) se iba figurando la historia que la había hecho sufrir: Un corazón roto, así de simple. ¡Pero tan complejo! ¿Cómo cierras una herida tan profunda, ese agujero que te deja el desamor? No hay hilo tan resistente para coser y que aguante las penas que se desbordan del pecho. Piensas que puedes morir, te afirmas, rezas, te persignas, haces todo lo humana e inumanamente posible para mantenerte a flote en ese mar salino de amargura, pero quedas en un trance despiadado por toda el agua tragada que se acumula en tus pulmones.. El amor ya no te hace bien y tu garganta arde por dentro a carne viva por la salmuera que debiste soportar mientras casi te ahogaste. Casi.
Porque al final siempre ves la luz, logras someter a la melancolía de las imágenes pasadas, de tus flashback's dolorosos..
-¿Qué te pasó? - Pregunté.
-Te lo escribo, que si lo hablo me voy a poner a llorar.
Me tiró un papel de repente. Cuando enfoqué la vista, me dí cuenta de que estaba en lo correcto, mis sospechas habían sido comprobadas con sus propias palabras y su dibujo de un corazón partido en dos en el mesaje.. Ella no tenía idea de cuanto la comprendía, de cuanto podía meterme en su personaje si es que todo fuese una puesta en escena y yo debiera personificarla. No le dije nada, sólo la abracé. Así ella volvió a su puesto, yo al mío y continuó el día, rompiendose más corazones a medida que los suspiros pasaban...
sábado
Loved you to death (VERSIÓN PRIMERA)
Aún recuerdo la última fiesta que dimos en la casa, fue a lo grande. Estaban casi todos nuestros conocidos, unos más amigos que otros, pero estaban y eso cuenta.
Yo era joven, quizás demasiado, y eso me hacía ser más impulsiva y alocada que ahora. Mi marido, un vejestorio dos años mayor que yo me mantenía a raya. ¿Pero qué son setescientos treinta días para un mortal? Nada. Para mi, demasiado.
Aún no comprendo ese gusto por la aventura que él tenía y esa ridícula facilidad para aceptar invitaciones de gente más ridícula aún. Debió haberlo pensado mejor antes de decir que sí a la trampa que le tendieron. Pobre, nunca sospechó de su final, sabiendo que soy un poco violenta..
Yo creía firmemente que ninguna daga podría atravesar su carne y que ninguna palabra mía le heriría jamás. Estaba profundamente equivocada, fue más fácil de lo que pensé.
Pero hasta el día de hoy no puedo concebir una imágen más horrorosa que la de aquella madrugada, el cargo de conciencia es terrible y el karma existe. Por eso, todo fue culpa mía, no debí haberla desafiado esa noche, ni nunca. Sabía lo que iban a hacer y una vez hecho, no podría mitigar mi dolor.. Aunque era más como un sentimiento de ira, porque nunca soporté la idea de verlo revolcándose con otra que no fuera yo, menos entregando palabras dulces y sentimentales a una maldita.., estaba consciente de que había bebido demasiado como para controlarme. Me sentía humillada al ver lo fácil que había perdido un marido y más terrible aún, una apuesta.. Otra vez.
Realmente pensé que podría ganar, las posibilidades estaban a mi favor. Ya había perdido veces anteriores en retos similares, pero la Camila no tiene ninguna gracia, era casi imposible que aceptara. Pero Dios, lo logró la muy perra.. Así que debía pagar y cumplir mi parte del trato, ella no quería que el mundo se enterara que había estado con mi marido, así que tuve que eliminar toda prueba de esa noche que la delatara.
Salí sin zapatos a la calle, con el pelo despeinado y una cara de borracha indiscutible. Traté de respirar profundo, sería un largo día. Vagué por variaras horas hasta que decidí regresar a mi casa. Parada en la vereda fría reaccioné. Me di cuenta de que lo que había hecho la noche anterior fue una idiotez, me sentía mal. En cierta forma estaban pisoteando el amor que sentía por una persona y yo lo estaba permitiendo, incluso había dado la idea. Pero mi orgullo era demasiado grande como para haberme quedado de brazos cruzados. No callaría frente a él, se lo reprocharía para siempre, incluso después de muerto. Dios, por qué lo hiciste!
Toqué la puerta y nadie me abrió, así que entré por el ventanal, subí las escaleras y ahí estaba.
-Diana, ¿qué haces acá? - Aún recuerdo la sorpresa que reflejaba su rostro. Si hubiese estado más lúcida, me habría reido, pero eso habría arruinado todo el momento.
Yo era joven, quizás demasiado, y eso me hacía ser más impulsiva y alocada que ahora. Mi marido, un vejestorio dos años mayor que yo me mantenía a raya. ¿Pero qué son setescientos treinta días para un mortal? Nada. Para mi, demasiado.
Aún no comprendo ese gusto por la aventura que él tenía y esa ridícula facilidad para aceptar invitaciones de gente más ridícula aún. Debió haberlo pensado mejor antes de decir que sí a la trampa que le tendieron. Pobre, nunca sospechó de su final, sabiendo que soy un poco violenta..
Yo creía firmemente que ninguna daga podría atravesar su carne y que ninguna palabra mía le heriría jamás. Estaba profundamente equivocada, fue más fácil de lo que pensé.
Pero hasta el día de hoy no puedo concebir una imágen más horrorosa que la de aquella madrugada, el cargo de conciencia es terrible y el karma existe. Por eso, todo fue culpa mía, no debí haberla desafiado esa noche, ni nunca. Sabía lo que iban a hacer y una vez hecho, no podría mitigar mi dolor.. Aunque era más como un sentimiento de ira, porque nunca soporté la idea de verlo revolcándose con otra que no fuera yo, menos entregando palabras dulces y sentimentales a una maldita.., estaba consciente de que había bebido demasiado como para controlarme. Me sentía humillada al ver lo fácil que había perdido un marido y más terrible aún, una apuesta.. Otra vez.
Realmente pensé que podría ganar, las posibilidades estaban a mi favor. Ya había perdido veces anteriores en retos similares, pero la Camila no tiene ninguna gracia, era casi imposible que aceptara. Pero Dios, lo logró la muy perra.. Así que debía pagar y cumplir mi parte del trato, ella no quería que el mundo se enterara que había estado con mi marido, así que tuve que eliminar toda prueba de esa noche que la delatara.
Salí sin zapatos a la calle, con el pelo despeinado y una cara de borracha indiscutible. Traté de respirar profundo, sería un largo día. Vagué por variaras horas hasta que decidí regresar a mi casa. Parada en la vereda fría reaccioné. Me di cuenta de que lo que había hecho la noche anterior fue una idiotez, me sentía mal. En cierta forma estaban pisoteando el amor que sentía por una persona y yo lo estaba permitiendo, incluso había dado la idea. Pero mi orgullo era demasiado grande como para haberme quedado de brazos cruzados. No callaría frente a él, se lo reprocharía para siempre, incluso después de muerto. Dios, por qué lo hiciste!
Toqué la puerta y nadie me abrió, así que entré por el ventanal, subí las escaleras y ahí estaba.
-Diana, ¿qué haces acá? - Aún recuerdo la sorpresa que reflejaba su rostro. Si hubiese estado más lúcida, me habría reido, pero eso habría arruinado todo el momento.
Sábado, catorce de marzo
Un cambio es un cambio. Es una modificación que te desarma para reestructurarte a ti o a lo que pretendes darle una nueva forma.. Suena tan insignificante la palabra cambio, es muy simple en comparación a su significado tan trascendental, que puede determinar tu vida y desviarla para siempre.
No puedo concebir que alguien que ama a una persona le pida que renueve su personalidad porque la encuentra molesta, porque simplemente le estorba y le desagrada. En primer lugar ahí el que necesita intentar transformarse es el otro, el que pide debería partir siendo un poco más tolerante, pero así caeriamos en el mismo juego de los cambios y todos se recriminarían que deben mutar de una vez. Así, llegamos a la conclusión de que se necesita más aceptación, no puede ser así este mundo. Que clase de animales somos que pedimos peras al olmo, y además de malas maneras, atacando e hiriendo. Pero habrá que aguantar, todo esto implica una innovación de pensamientos, necesitariamos volver a crear la historia, partir de cero. Otro imposible.
Pero a lo que yo voy es que es totalmente injusto que el mundo te haga cambiar a ti porque no te adaptas bien, porque encuentra que tu forma de actuar no es la adecuada. Es injusto que quieran modificar tu naturaleza, años siendo de una determinada forma y justo hoy, justo ahora te avisan que estabas mal y debes mutar alegremente y sin objeciones de un día para otro. ¡De la noche a la mañana! Eso es imposible.. Te meten excusas baratas como "si quieres puedes". Resulta increíble que haya gente que aún crea en esas cosas, es ridículo, no todo lo que yo quiera va a llegar a mi. "Quiero volar y realmente creo que un día voy a volar por mí misma", pero todos saben que la fisonomía del humano nos impide ciertas actividades y ese día no llegará, aunque lo anhele con todo mi ser. No brotarán alas por mi convicción ¿o si?.
Creo que los cambios están siendo subestimados por la población. La mayoría en este planeta cree que son fáciles, así como mover un mueble del living, ahorrar dinero o borrar el pasado. En los tres casos, si aplicamos la teoría del "si quieres puedes", resulta muy útil para personas con voluntad. De esas hay pocas, pero eso es otro tema.
No puedo concebir que alguien que ama a una persona le pida que renueve su personalidad porque la encuentra molesta, porque simplemente le estorba y le desagrada. En primer lugar ahí el que necesita intentar transformarse es el otro, el que pide debería partir siendo un poco más tolerante, pero así caeriamos en el mismo juego de los cambios y todos se recriminarían que deben mutar de una vez. Así, llegamos a la conclusión de que se necesita más aceptación, no puede ser así este mundo. Que clase de animales somos que pedimos peras al olmo, y además de malas maneras, atacando e hiriendo. Pero habrá que aguantar, todo esto implica una innovación de pensamientos, necesitariamos volver a crear la historia, partir de cero. Otro imposible.
Pero a lo que yo voy es que es totalmente injusto que el mundo te haga cambiar a ti porque no te adaptas bien, porque encuentra que tu forma de actuar no es la adecuada. Es injusto que quieran modificar tu naturaleza, años siendo de una determinada forma y justo hoy, justo ahora te avisan que estabas mal y debes mutar alegremente y sin objeciones de un día para otro. ¡De la noche a la mañana! Eso es imposible.. Te meten excusas baratas como "si quieres puedes". Resulta increíble que haya gente que aún crea en esas cosas, es ridículo, no todo lo que yo quiera va a llegar a mi. "Quiero volar y realmente creo que un día voy a volar por mí misma", pero todos saben que la fisonomía del humano nos impide ciertas actividades y ese día no llegará, aunque lo anhele con todo mi ser. No brotarán alas por mi convicción ¿o si?.
Creo que los cambios están siendo subestimados por la población. La mayoría en este planeta cree que son fáciles, así como mover un mueble del living, ahorrar dinero o borrar el pasado. En los tres casos, si aplicamos la teoría del "si quieres puedes", resulta muy útil para personas con voluntad. De esas hay pocas, pero eso es otro tema.
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