Caminando por la acera tibia, no hago más que recordar suspiros y latidos de un corazón envuelto en alegría. Los rayos del sol golpeaban la vereda y el polvo que levantaba el viento, giraba en espiral como tifones de humo, llevándose las últimas burbujas que hice, arrastrando los últimos años que he vivido.
Tanto tiempo que ha pasado y yo no lo vi venir. Me chocó de pronto y no supe a qué hora. Me hago cada vez más adulta, crezco y lo que más pedía cuando niña era no ser grande.
Abro la boca y soplo, vaciando mis pulmones, dejando espacio para cavilaciones, introspecciones, sueños..
Cierro la boca y mantengo el aliento, escondiendo mi alma y guardando sentimientos...
A lo lejos escucho el murmullo de autos y ciudades. De gente grande trabajando, vendiendo, caminando. Luchando por sostener una familia. Verdaderamente, todo sería más fácil si me quedase como niña. Recorriendo las calles envueltas en brisas de verano, no hago más que recordar suspiros y latidos de un corazón cándido. Las hojas de los árboles bailando y el tenue brillo del crepúsculo avanzando. Poco a poco caigo, y me convierto en mujer, un bello paisaje que nunca quise ser…
martes
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